Hoy (31 de Enero) viendo algo en la tele, me ha entrado mucho odio hacia alguien que aparecía ahí. Me he dicho, voy a buscar a esa persona en Facebook y le mandaré un mensaje para ponerla a parir y decirle unas cuantas cosas. Esa persona no es “famosa”, sólo una redactora de un programa, entonces no sabía su nombre.
Se me ocurre buscar el grupo del Facebook del programa, lo encuentro, y compruebo que sea oficial. Lo era porque el administrador era un redactor, y en el apartado de coordinadores del grupo salían los distintos realizadores, presentadores, redactores…
Primero, como lo que sabía seguro era que era una chica, entro en el perfil de todas las redactoras, pero por la foto no la conocía (tenían todas fotos informales de fiesta y similares), así que se me ocurre mandarle un mensaje privado al administrador del grupo.
Asunto: “***” (el nombre de la sección, reportaje, cosa, que hacía la persona en cuestión)
“Hola, enhorabuena por ********* (nombre del programa). ¿Me podrías decir el nombre de la redactora que informaba ********** (asunto) en ******** (nombre del programa/sección)?
Gracias, si no puedes, ya investigaré... xD”
Y al cabo de unas horas me responde:
“Hola Raúl! Gracias por seguir nuestro trabajo. Siempre es un placer saber que nuestro trabajo llega al público y que gusta. Mi compañera se llama ************ (me morí de risa al leer su apellido), trabajó en ***** (un programa de otro canal) y ahora está con nosotros. Una gran profesional!”
Vamos, que por un mensaje de Facebook puedes llegar a cualquier persona y conseguir la información de cualquiera, ya que yendo de buenas todo el mundo te dirá lo que preguntes aunque sea de conocidos suyos… ¿Y si la quisiera matar o hacer alguna maldad? – que en verdad sí que quería eso .
Al final a esa persona no le puede decir nada, la busqué y apareció solo una chica con su mismo apellido, supongo que su hermana, porque ese apellido tan gracioso no lo puede tener mucha gente.
Ya sabéis, si alguien pregunta por mí, nada de decir mi nombre… ¡Malditas redes sociales!
Se me ocurre buscar el grupo del Facebook del programa, lo encuentro, y compruebo que sea oficial. Lo era porque el administrador era un redactor, y en el apartado de coordinadores del grupo salían los distintos realizadores, presentadores, redactores…
Primero, como lo que sabía seguro era que era una chica, entro en el perfil de todas las redactoras, pero por la foto no la conocía (tenían todas fotos informales de fiesta y similares), así que se me ocurre mandarle un mensaje privado al administrador del grupo.
Asunto: “***” (el nombre de la sección, reportaje, cosa, que hacía la persona en cuestión)
“Hola, enhorabuena por ********* (nombre del programa). ¿Me podrías decir el nombre de la redactora que informaba ********** (asunto) en ******** (nombre del programa/sección)?
Gracias, si no puedes, ya investigaré... xD”
Y al cabo de unas horas me responde:
“Hola Raúl! Gracias por seguir nuestro trabajo. Siempre es un placer saber que nuestro trabajo llega al público y que gusta. Mi compañera se llama ************ (me morí de risa al leer su apellido), trabajó en ***** (un programa de otro canal) y ahora está con nosotros. Una gran profesional!”
Vamos, que por un mensaje de Facebook puedes llegar a cualquier persona y conseguir la información de cualquiera, ya que yendo de buenas todo el mundo te dirá lo que preguntes aunque sea de conocidos suyos… ¿Y si la quisiera matar o hacer alguna maldad? – que en verdad sí que quería eso .
Al final a esa persona no le puede decir nada, la busqué y apareció solo una chica con su mismo apellido, supongo que su hermana, porque ese apellido tan gracioso no lo puede tener mucha gente.
Ya sabéis, si alguien pregunta por mí, nada de decir mi nombre… ¡Malditas redes sociales!

Pero.... no la has matado?? verdad?? no cometas tonterías.
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