Erase una vez una manzana que estaba en un árbol. A su lado habían más manzanas, y junto a ellas, aún más. El árbol tenía también hojas, pero no, no eran de papel, ni tampoco tenía folios. Eran de esas hojas que tienen los árboles, de las de su madre naturaleza. Al árbol le llamaremos Pedro. Pedro también tenía un tronco muy grande, y por eso, los demás árboles le llamaban “tronco”.
La manzana en cuestión era la Pepi, y vivía en lo más alto de la copa. Pepi estaba muy orgullosa, ya que veía a las demás manzanas por debajo suyo.
Cayó la noche y comenzó a llover. Los truenos retumbaban en el campo y los pajaritos se cubrían bajo los abrigos de los árboles. Pedro tenía sobre él gran cantidad de pajarillos que lo usaban de paraguas, pero, de repente, llegó uno. Era un pajarito que se llamaba Tomás, pero sus amigos lo conocían como “Pajarraco”.
Pajarraco todavía no se había posado en ninguna rama. Volaba y volaba en dirección a un pino, pero de repente, una gran racha de viento hizo que cambiara de rumbo y fuera hacia Pedro. Oblicuamente iba disparado hacia nuestro amigo, y al llegar a él se posó encima de su copa en lugar de cubrirse bajo ella de la lluvia. Pedro quedó anonadado y Pepi muy aturdida, ya que Tomás estaba junto a ella.
(To be continued…)
La manzana en cuestión era la Pepi, y vivía en lo más alto de la copa. Pepi estaba muy orgullosa, ya que veía a las demás manzanas por debajo suyo.
Cayó la noche y comenzó a llover. Los truenos retumbaban en el campo y los pajaritos se cubrían bajo los abrigos de los árboles. Pedro tenía sobre él gran cantidad de pajarillos que lo usaban de paraguas, pero, de repente, llegó uno. Era un pajarito que se llamaba Tomás, pero sus amigos lo conocían como “Pajarraco”.
Pajarraco todavía no se había posado en ninguna rama. Volaba y volaba en dirección a un pino, pero de repente, una gran racha de viento hizo que cambiara de rumbo y fuera hacia Pedro. Oblicuamente iba disparado hacia nuestro amigo, y al llegar a él se posó encima de su copa en lugar de cubrirse bajo ella de la lluvia. Pedro quedó anonadado y Pepi muy aturdida, ya que Tomás estaba junto a ella.
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