...Continúa
La primera parte la tenía ya clara, ahora me faltaba conseguir algo que sonara para ver qué hacía el programa ese. Al igual que al descubrir el icono del altavoz, empecé a entrar en todas las carpetas que se encontraban a mi paso, hasta que después de muchos intentos sin encontrar nada, tuve que tomar una decisión.
Frente a frente me las vi con la carpeta WINDOWS. Hacía algún tiempo nos habíamos visto las caras, y me había ganado la batalla que tuvo como consecuencia una gran bronca de mi padre. En el interior de la carpeta había un archivo que se llamaba “Comand” o algo parecido, y pensando que era algún tipo de juego de Guerra o algo, la seleccioné, le di a suprimir, vacié la papelera de reciclaje, y la siguiente vez que se quiso encender el ordenador, ya no pudo ser. El archivo Comand era alguno de esos que el disco duro necesita para funcionar.
Así pues, estaba como ya he dicho frente a la Carpeta Windows, y me acordé de la anterio
r vez. Lo que más aprendí en la batalla perdida fue que en esa carpeta no hay que entrar, pero necesitaba algo que sonara, así que fui valiente y me sumergí de lleno en ella. ¡Justo! En una subcarpeta habían muchos archivos con el icono del reproductor Windows Media. Eran los sonidos que el ordenador utilizaba cuando se encendía, se apagaba, se abrían carpetas, se borraban… y ese que tantas veces oyes a lo largo de tu vida que significa: “¡Error!”.
Importé alguno de esos archivos de sonido en el programa que acababa de descubrir, y de repente, era como si me hubiera transformado en todo un profesional. No por saber manejarlo (que no tenía ni pajotera idea), sino por la forma de onda que se dibujó en la pantalla, y todas las opciones que podía elegir para hacer cosas con ella.
Copiaba y pegaba manualmente los sonidos, importaba otros y los pegaba encima de los de antes, invertía otros, los entrecortaba…
Había creado algo que sonaba a partir de cosas que ya sonaban. Ni me lo creía. Y me lo empecé a creer. Era como si fuera el Creador del universo, yo solo había creado cosas que anteriormente no existían. Incluso grabé un CD con algo que sonaba.
Ésta es la “bonita” historia del porqué me gusta el sonido y cómo empecé a entrar en ese mundo.
He buscado mil veces ese CD que grabé para escucharlo, ya que me haría gracia ver lo que hacía.
Continuará...

No hay comentarios:
Publicar un comentario