Corría el año 2000 a pesar de que unos cuantos se empeñaran en que la Nochevieja pasada ocurriría algo que quizás acabara con todos nosotros. No ocurrió y la cosa tiró p’alante. Me regalaron por mi cumpleaños mi primer ordenador, y único de sobremesa que he tenido (descanse en paz).
Después de un tiempo jugando con el editor de audio en el ordenador de mi padre, por fin adquirí mi primer secuenciador. Era el programa Music Maker, que salía con CD’s repletos de librerías de sonido que se pueden utilizar siempre que no sea con fines comerciales.
En el secuenciador importaba sonidos de las librerías, los juntaba, cortaba, alargaba, y así hacía canciones. Había subido de nivel, de hacer “algo que sonaba”, por fin hacía “algo que sonaba un poco normal”.
Aquí está la primera canción que hice con mi primer contacto con un secuenciador, gente con gusto se recomienda no dar al "Play". AL PRINCIPIO SUENA PUBLICIDAD.
Después de un tiempo jugando con el editor de audio en el ordenador de mi padre, por fin adquirí mi primer secuenciador. Era el programa Music Maker, que salía con CD’s repletos de librerías de sonido que se pueden utilizar siempre que no sea con fines comerciales.
En el secuenciador importaba sonidos de las librerías, los juntaba, cortaba, alargaba, y así hacía canciones. Había subido de nivel, de hacer “algo que sonaba”, por fin hacía “algo que sonaba un poco normal”.
Aquí está la primera canción que hice con mi primer contacto con un secuenciador, gente con gusto se recomienda no dar al "Play". AL PRINCIPIO SUENA PUBLICIDAD.

No hay comentarios:
Publicar un comentario