jueves, 29 de julio de 2010

Llega un momento en el que ya no te crees nada de lo que te dices

"Se acaba una relación. Se acaba una relación y te mueres de adiós. Se acaba una relación, te mueres de adiós, y entre tanto descalabro, acabas olvidando tu remolque de promesas rotas. Ese remolque que, impulsado por la pasión inicial y el romanticismo más optimista, jamás perdió la velocidad de crucero. Tú te paras, te apeas, provocas baja emocional, pero tarde o temprano ese remolque vendrá a por ti, atropellándote con toda su inercia, mala hostia y celeridad. Y si en algún momento te falla la memoria, no te preocupes. Padres, suegros, hijos, amigos y familiares varios están ahí para darle un último impulso al remolque justo en el instante del impacto, y recordarte los planes que teníais, lo mucho que la querías, lo mucho que la quisiste, lo mucho que aún deberías estar queriéndola si de verdad fueses cumplidor y no este hatillo de decepciones en el que con los años te nos estás convirtiendo. Las promesas. Las promesas duelen siempre a destiempo. Serían el equivalente a criar un tigre de Bengala. Sabes que al principio es monísimo, tierno, encantador, pero que algún día, sí o sí te arrancará un brazo, una pierna, o cualquier otra extremidad. Y así andamos, cada vez más cojos, más mancos o lo que es peor, con menos extremos que arrancar. Llega un momento en el que ya no te crees nada de lo que te dices. Es cuando te das cuenta de que con los años, a toda promesa le ha salido un matiz. Te querré hasta fin de año, tendremos un hijo para cada uno, se llamarán como tu cartero y mi estilista, viviremos en casa de tus padres, cuando se mueran los dos. Prometer es mentirle al destino. Prometer es perder por adelantado. Hipotecar lo inexorable. Prorratear lo inexpugnable. Autojoderse en diferido. Aunque claro, parece que prometerse cosas acaba siendo necesario para avanzar. Con uno mismo y con los demás. Porque actúa como timón de las relaciones sentimentales: marca el rumbo a seguir, pero ni de coña te esperes que sople viento sobre las velas. Pero es que si no prometes nada, tarde o temprano te enfrentarás a la pregunta a la que se enfrentan los que cometen la desfachatez de vivir al día, de disfrutar el momento, de habitar sola y únicamente en el presente. Cariño, hacia dónde va lo nuestro. Yo cada día me siento más orgulloso de mis dudas. Las únicas que, con el tiempo, acaban siempre confirmándose. Las únicas que, con los años, jamás me van a traicionar. Hoy, mientras la palabra nosotros se me escurre líquida entre los dedos, me voy dando de bruces con todas y cada una de mis incompetencias emocionales. No he sido capaz de hacerte feliz. No he sido capaz de estrecharte entre mis lazos. No he cumplido casi ninguna de mis promesas. No he respondido casi ninguno de tus porqués. Y aún así, hay algo que quiero y puedo decirte: Que pase lo que pase a partir de ahora, quiero que seas felíz toda la vida. Te lo prometo. "
R.M.

martes, 27 de julio de 2010

"El otro día, mirando un pozo, me encontré una piedra con la forma de tu corazón"

jueves, 15 de julio de 2010

Todo cambia

¿Renovarse o Morir? Yo prefiero morir siendo uno mismo, pero bueno, desgraciadamente todo cambia:

miércoles, 7 de julio de 2010

Nunca fue tan breve una despedida

Nunca fue tan breve una despedida, nunca me creí que fuera definitiva. Nunca quise tanto a nadie en mi vida, nunca a un ser extraño le llamé mi familia. Nunca tuve fe en mi filosofía, nunca tuve yo ni gurú ni guía, nunca desprecié una causa perdida, nunca negaré que son mis favoritas.
Ésta es mi flor de loto y yo era su sombra, ésta es mi flor de loto, mi mundo no se acabará, tanto vagar para no conservar nunca nada.
Nunca una llama permanece encendida, nunca aguanté su calor, nunca más, nunca más de un día. Nunca soporté ser un alma invadida hasta que vi frente a mí por quien yo moriría.
¿Querrás tú rectificar las líneas de mis manos? ¿quién esparcirá al azar los posos del café? ¿y qué decía la bola de cristal cuando echó a rodar? ¿qué más puedo necesitar? ¿tengo algo que perder? No puedo perder.
Flor de loto, fácil es buscar (fácil no encontrar).







"A veces cuando miro a la Luna
De tus noches, de mis días,
Intento convencerme de tu adiós,
O tal vez, encontrar
Soluciones del destino con ternura"

Tanto vagar para no conservar nunca nada