Corría el año 1998. Yo ni siquiera tenía ordenador (Sí, hubo un tiempo en el que se podía vivir sin él, sin el Messenger, sin el Tuenti, sin el Facebook, sin los juegos online… incluso había gente que leía la prensa que ellos mismos compraban en las papelerías. Con dinero real y todo), y en el despacho de mi padre había uno desde hacía poco tiempo.
Solía usar ese ordenador un rato por las tardes para jugar, chatear (sí, que será de la vida de la maravillosa gente que conocí…), y cosas varias. Un día, investigando hasta el fondo de la clásica entre las clásicas carpeta “Archivos de Programa”, encontré un icono con la forma de un altavoz, y me llamó la atención.
Se abrió una pantalla que nunca había visto. Me empecé a dar cuenta de que ese programa tendría que ver algo con la música, ya que estaban los botones de transporte (play, rec, pause, stop, y rebobinar) y en el Menú de Archivo, solamente dejaba importar archivos de audio.
(To be continued…)
Solía usar ese ordenador un rato por las tardes para jugar, chatear (sí, que será de la vida de la maravillosa gente que conocí…), y cosas varias. Un día, investigando hasta el fondo de la clásica entre las clásicas carpeta “Archivos de Programa”, encontré un icono con la forma de un altavoz, y me llamó la atención.
Se abrió una pantalla que nunca había visto. Me empecé a dar cuenta de que ese programa tendría que ver algo con la música, ya que estaban los botones de transporte (play, rec, pause, stop, y rebobinar) y en el Menú de Archivo, solamente dejaba importar archivos de audio.
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