jueves, 2 de septiembre de 2010

¡Sonríe!

Soy un caso. Cansado de no encontrar trabajo, me disponía a comprar un interface de audio que estaba bastante bien, con 8 entradas y muy barato. Eso al menos me haría ganar algo de dinergrabando a grupos pequeños de la zona, lo tenía totalmente decidido.
Al final, me gasté el dinero en una cámara de fotos digital... Que conste que no me arrepiento "mucho", la cámara me encanta.

Vuelvo a tener dinero ahorrado. Entro en la web de la tienda de aquella tarjeta de sonido, veo que la han retirado del stock y ya no se vende en ningún sitio, ¡llevaba años detrás de eso!

Entonces saco mi plan B, y desde hace un mes aproximadamente, decido comprarme un equipo de sonido para cortos (cortos como yo, y cortos de cine), porque siempre que alguien necesita sonidistas, los piden con equipo propio. Tengo un equipazo mirado de grabador digital (¡pedazo grabador!), micrófono de cañón con antivientos, suspens
ores, etc..., y pértiga.

Al final la imagen vuelve a poder al sonido, y eso me
preocupa, ¡pero mis ahorros van a ir a otro sitio!