jueves, 4 de marzo de 2010

En anteriores episodios

Tomás el pajarraco se acerca silenciosamente a Pepi bajo la mirada tenue y apasionadamente miedica de ésta encantadora manzanita. Tomás cada vez se acercaba a más velocidad. Cada vez más rápido. Cada vez más veloz. Muy rápido. Muy rápido, y muy mojado, porque seguía lloviendo. ¿Por qué si tan veloz y rápido iba no se acercaba a Pepi?

Las respuesta eran las grandes dimensiones de Pedro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario